23/11/2009
Javier Montemayor, Director de Arte
"Los realizadores podemos dirigir y coordinar todos los elementos técnicos y artísticos, pero si no se consigue trabajar y conjuntar bien un equipo, el desastre está garantizado"
Javier Montemayor lleva más de treinta años dedicado al mundo audiovisual. En 1978 ingresó en RTVE y ha ocupado diferentes cargos en la estructura directiva: jefe de realización de programas deportivos de TVE en Catalunya, subdirector de producción de RTO’92, director de diseño y director de programas, entre otros. En la actualidad es director de arte.
Realizador especializado en acontecimientos de carácter especial y grandes eventos, ha sido el realizador de la Boda Real de SS.RR. los Príncipes de Asturias, de las Ceremonias de Inauguración y Clausura de los JJ.OO. de Barcelona 92, viaje del Papa Juan Pablo II a España y realizador de la Cobertura Unilateral para TVE de los JJ.OO. de Los Ángeles 1984, Calagary, Seúl y Lillehamer, entre otros muchos. Su experiencia en este ámbito también se ve reflejada en programas informativos, documentales y teatro. Su actividad profesional la compagina con la docente colaborando como profesor y conferenciante especialista en realización y comunicación audiovisual.
Toda una vida en TVE… ¿Qué momento recuerda con más emoción?
Treinta años trabajando en TVE dan para recordar muchos momentos, algunos de ellos pertenecen a la historia más reciente de nuestro país, pero si tengo que elegir uno en concreto me quedo con los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Y, especialmente, la Ceremonia de Inauguración. Fue un privilegio, una experiencia única y mágica que compartí con muchos compañeros y compañeras de TVE. Ser parte integrante de un equipo que tenía la responsabilidad de dirigir y contar en imágenes y sonidos un acontecimiento universal al mundo entero, representó un antes y un después en mi carrera profesional.
Después de ser realizador y director en varios géneros… ¿Cuál prefiere: los eventos deportivos o los programas de entretenimiento?
No tengo una preferencia concreta. Me siento muy cómodo trabajando en cualquier género. Eso sí, prefiero dirigir, realizar o diseñar programas y eventos cuya emisión sea en directo.
Usted vivió el cambio de imagen corporativa de RTVE ¿Cómo fue este proceso y en qué medida participó?
Desde la creación de la Corporación RTVE los aspectos formales, la estética y la imagen de los programas, entre otros objetivos, se ha potenciado y modernizado sustancialmente. Mis funciones como responsable de la Dirección de Arte de TVE han sido dirigir y coordinar todos los elementos de creatividad escenográfica y artística en los decorados, la iluminación y la puesta en escena de los programas en colaboración con los profesionales de RTVE, así como con asesores externos.
El cambio de la imagen corporativa de RTVE, en concreto, fue una iniciativa encabezada directamente por la Presidencia de la Corporación RTVE, con la ayuda de todos los departamentos de RTVE que tuvieran algún tipo de responsabilidad con la imagen y el diseño corporativo para supervisar los procedimientos de selección, valoración y evaluación de las propuestas creativas de diferentes empresas del sector que optaron al proceso de adjudicación mediante un concurso público de ofertas.
¿Qué nos puede contar sobre el nuevo proyecto que está preparando Camino de Sensaciones?
Camino de Sensaciones es un proyecto dirigido a realizar un plan de comunicación nacional e internacional del Camino de Santiago mediante la producción de un evento-espectáculo “
new media” donde se muestran diversas historias relacionadas con la naturaleza, la historia, la magia y las leyendas del Camino, utilizando las técnicas de captación audiovisual estereoscópica 3D y proyecciones en alta definición perimétricas denominadas “realidades de inmersión” que producen múltiples experiencias “sensoriales” en el espectador.
Además, usted colaborar como profesor y conferenciante especialista en realización y comunicación audiovisual en diferentes universidades e instituciones académicas ¿Cómo cree que se puede acercar la Universidad al ámbito profesional?
Hay que tener presente que es el conocimiento el que permite desarrollar el mundo profesional y elevar el nivel de competitividad de los profesionales. Por tanto, debemos hacer un mayor esfuerzo en conectar y sumar sinergias entre el mundo académico, donde se desarrolla el proceso de aprendizaje e investigación y ámbito de la experiencia profesional. Para conseguir este objetivo, hay que fomentar el contacto directo de los profesionales con los estudiantes, ya que es vital para transmitir la experiencia basada en el conocimiento.
Esta transferencia de conocimiento se debería centrar en tres áreas: la orientación y la inserción laboral, la formación de postgrado y el estudio del manejo de las nuevas herramientas tecnológicas al servicio de la información de manera práctica.
Seguro que tiene muchas anécdotas, ¿recuerda alguna?
Recuerdo una en particular. En el año 2004 la Casa Real y la Dirección General de RTVE me designaron como director y realizador del enlace de SS.AA.RR los Príncipes de Asturias.
Aproximadamente un mes antes de la boda y en plena preparación del operativo técnico de TVE en el interior de la Catedral de la Almudena, ésta todavía se encontraba abierta al culto. Por consiguiente, y mientras se trabajaba en el montaje de todo el dispositivo técnico que posibilitaría la transmisión del evento, el público dispuso de libertad para asistir al templo. Al mismo tiempo, era habitual la visita de responsables de protocolo, comunicación y seguridad de la Casa Real a la Catedral e incluso Su Majestad, la Reina Sofía, asistía a los ensayos de la orquesta de RTVE y a conocer, de cerca, algunos detalles de los preparativos.
En esos días previos al evento, los responsables de la dirección, producción y dirección técnica de TVE manteníamos continuas reuniones con representantes de distintas instituciones en el interior de la catedral: secretaría de estado para la información, jefes de prensa del arzobispado, arquitectos de Patrimonio Nacional, etc. En un momento concreto, y durante una de esas reuniones junto al altar, algo nos llamó la atención. Una algarabía de fotógrafos, corpulentos guardaespaldas con “pinganillo” y público en general entraba en tropel a la catedral por la puerta lateral de la calle Bailén. A lo lejos y entre la multitud descubrí que el centro de atención no era nada más ni nada menos que la mismísima Doña Letizia Ortiz rodeada de gran expectación. A mi alrededor escuché: ¡Doña Letizia está aquí! Mi sorpresa fue mayúscula. Inmediatamente me encaminé al grupo que se acercaba al altar con la intención de saludar a la futura princesa y prestar cualquier clase de atención que pudiera necesitar.
Con cierta dificultad, incluso utilizado mi acreditación especial de TVE, conseguí situarme muy cerca de ella. “Doña Letizia, buenos días”, le dije. Ella, indiferente, no respondió a mi respetuoso saludo. Me miró de soslayo y como si no me conociera de nada siguió su paseo por el interior del templo. En ese momento me quedé petrificado sintiendo la mirada asombrada de mis colegas ante ese desaire. Era increíble, tan sólo unos días antes habíamos estado más de tres horas Fernando Navarrete y yo con Doña Letizia y el Príncipe Felipe en la Zarzuela, intercambiando opiniones sobre los detalles de la transmisión del enlace real y ahora, en mitad de todo el mundo, el realizador y máximo responsable de la cobertura televisiva de este acontecimiento de Estado se había quedado plantado sin recibir respuesta, ni siquiera un saludo, un gesto amable. Qué raro, Doña Letizia era muy cordial y afable. ¿Me habría reconocido?
A cierta distancia seguí a la princesa que continuaba rodeada de escoltas y de fotógrafos. A cada paso, más público se sumaba a esa comitiva. Ya en el exterior, en plena calle de Bailén y siendo aplaudida por el público, se acercó un coche descapotable. Ella subió en él y saludó a la multitud. El vehículo inició la marcha. En la parte trasera, y con letras enormes, la marca de una famosa bebida de cola anunciaba un “gag” publicitario utilizando como gancho a una doble de Doña Letizia. El parecido era enorme. A simple vista hubiera jurado que era ella.
Con un sentimiento de ridículo absoluto me di media vuelta y, dirigiéndome al interior de la catedral, vi a unos compañeros de montaje técnico de una grúa especial que teníamos situada junto a la entrada y escuché entre risas: “Monti ¿pero no te habías dado cuenta que llevaba un tatuaje en la pierna?
Al final, hasta los escoltas y fotógrafos también eran actores de figuración en esa performance publicitaria.
¿Qué supone que se reconozca el trabajo de las personas que trabajan detrás de las cámaras?
Cualquier reconocimiento a tu trabajo siempre es bienvenido, sobre todo cuando son precisamente tus compañeros de profesión quienes te premian.
Aquellos que siempre hemos estado detrás de las cámaras, entre bambalinas, sabemos la importancia del trabajo en equipo, puesto que todas las profesiones involucradas en la producción televisiva están interrelacionadas y son dependientes unas de otras: maquillaje, peluquería, sastrería, cámaras, sonido, decoración, iluminación, producción, montaje, etc.
Los realizadores podemos dirigir y coordinar todos los elementos técnicos y artísticos, pero si no se consigue trabajar y conjuntar bien un equipo el desastre está garantizado. De ahí que siempre he tenido mucho respeto, y he concedido gran importancia, a quienes han estado realizando su trabajo conmigo detrás de las cámaras. Y el reconocimiento de esa labor por parte de la Academia a todo este colectivo de profesionales de la televisión, que en su mayoría desarrollan su trabajo en el anonimato, resulta muy gratificante.